Disfunción de la sínfisis púbica: ejercicios para aliviar el dolor y mejorar la movilidad. Parte III.

La siguiente serie de ejercicios es muy efectiva para la disfunción de la sínfisis púbica. Si eres un profesional y buscas ideas para ejercicios, ten en cuenta una regla de oro para tratar la pubalgia: los ejercicios deben ser en closed chain, o sea, con ambos pies en el suelo o contra una superficie. Para una persona que sufra de pubalgia severa, pararse en una pierna puede ser un suplicio. También debes saber que acostarse sobre una superficie relativamente dura es casi imposible en estos casos, así que la colchoneta de yoga en el suelo quizá no sea la mejor idea para tumbarse a hacer ejercicios.

  • Estiramiento de isquiotibiales: de pie, con los pies separados en línea con las caderas, inclínate y apoya las manos sobre una silla. Brazos estirados. Relaja la espalda, estira las piernas y ahora levanta el trasero, como si quisieras que el sacro (la parte más baja de la columna) tocase el techo. Mantente en esta posición al menos 30 segundos y repite el ejercicio varias veces al día.

    hamstrings stretch
    Katy Bowman, Nutritiousmovement.com
  • Estiramiento de adductores: comienza de la misma forma que en el ejercicio anterior, pero ahora separa más las piernas y lleva el peso del cuerpo hacia una pierna, manteniendo ambas pies fijos en el suelo. Mantente en esa posición 30 segundos y repite hacia el otro lado. Haz esto varias veces al día, especialmente cuando el dolor sea más intenso.

    adductor stretch
    Katy Bowman de nuevo
  • Estiramiento de piramidal: Siéntate con las rodillas a 90º, pies bien apoyados en el suelo, espalda recta (no eleves el pecho, sólo siente que el peso de tu cuerpo está sobre los isquiones, los huesos que encontrarás bajo los muslos justo donde termina el trasero -siéntate sobre las manos para localizarlos-). Apoya el tobillo de una pierna sobre la rodilla opuesta. Ahora inclínate manteniendo la espalda recta. Este ejercicio es fantástico para el dolor sacroilíaco agudo y también efectivo para la pubalgia.

    piriformis
    Y Katy Bowman otra vez (si hablas inglés hazte un favor y visita nutritiousmovement.com)
  • Sentadilla profunda: una buena manera de fomentar el movimiento simétrico de las articulaciones sacroilíacas y de estirar el suelo pélvico, que probablemente esté tenso. Hay mil maneras “correctas” e “incorrectas” de hacerlo, pero en este caso sólo ten en cuenta un par de cosas: intenta no curvar mucho la espalda y apoya bien los talones en el suelo. Si sientes que no puedes porque pierdes el equilibrio y caes hacia atrás, agárrate del pomo de una puerta y desciende. Después estira los gemelos, que los debes tener como una piedra ;-).squat
  • Medio puente: tumbada boca arriba con las rodillas dobladas, eleva la pelvis hasta formar una línea horizontal de la cabeza a las rodillas. Este ejercicio puede resultar molesto y hasta doloroso al principio. Es sólo al principio, a medida que hagas más repeticiones el dolor desaparecerá. Haz 10 repeticiones, manteniéndote unos 5 segundos arriba cada vez que levantes la pelvis. Cada vez que vayas a levantarte de la cama, haz 3 o 4 repeticiones: así podrás dar los primeros pasos con mucho menos dolor.medio puente
  • Ejercicio de estabilización: de pie, distribuye bien el peso del cuerpo entre ambas piernas, flexiona muy ligeramente las rodillas, relaja el suelo pélvico (¿a que lo estás apretando?). Presiona hacia el suelo con el talón derecho unos segundos y vuelve a equilibrar el peso entre ambas piernas. Ahora con el talón izquierdo y vuelta al centro. Haz esto unos minutos cuando estés esperando el autobús o en la cola del supermercado.

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    Extraído de Aliviar el dolor pélvico durante y después del embarazo (C. Röst)
  • Ejercicio de simetría: tumbada boca arriba, junta los pies y separa las rodillas, dejándolas caer hacia los lados. Relájalas al máximo unos segundos. Ahora, ayudándote con las manos al principio, junta las rodillas (sin apretar). Vuelve a relajarlas hacia los lados. Si puedes conseguir un ayudante, dile que presione tus rodillas una contra la otra mientras tú resistes la presión e intentas separarlas. Una o dos veces al día.
    symetry
    Extraído de Aliviar el dolor pélvico durante y después del embarazo (C. Röst)

     

  • Glúteos y transverso: este ejercicio puede ser un poco complicado de ejecutar al principio, pero es muy efectivo. Lo mejor es que te tumbes sobre una colchoneta de yoga, pero si el dolor no te lo permite busca una cama relativamente dura. Túmbate boca arriba, junta los pies y deja caer las rodillas hacia los lados. Respira hondo. Ahora exhala despacio y con fuerza, sintiendo como el abdomen se mete hacia adentro y el ombligo intenta “tocar” la columna.  Mientras el abdomen se mete, contrae el glúteo (el trasero) de un sólo lado y mantén la contracción hasta que hayas vaciado los pulmones de aire. Ahora inspira mientras relajas el abdomen y el glúteo y repite del otro lado con la siguiente exhalación. Haz 10 ciclos en total, una o dos veces al día si puedes.
  • Usa el giro Röst para darte la vuelta en la cama: https://dolorpelvicoenelembarazo.wordpress.com/2016/02/11/darse-la-vuelta-en-la-cama-sin-dolor/
  • Cambia la forma en que haces ciertas actividades diarias: el equipo de Cecile Röst, una fisioterapeuta holandesa especialista en dolor pélvico durante el embarazo, sacó una aplicación para móvil gratuita el año pasado. Existe una edición en español, pero no estoy segura de que ya esté publicada. En la aplicación puedes ver de qué forma realizar ciertas actividades cotidianas para que no causen dolor. Está disponible en la app store y en Google Store. https://itunes.apple.com/es/app/rost-moves-mamas/id1037318395?mt=8
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Disfunción de la sínfisis púbica: qué puede hacer el fisio/Osteópata por mí. Parte II

Cada cuerpo es un mundo. Hay tantas variantes de “dolor pélvico” que por eso las englobamos todas en algo tan difícil de concretar como, precisamente, “dolor pélvico”. En la pelvis hay varias articulaciones, tropecientos músculos y choporrocientos ligamentos. No obstante algunos patrones de dolor son fáciles de identificar y por lo tanto más fáciles de tratar. Es el caso de la pubalgia. Si el dolor en la sínfisis púbica se produce por un movimiento asimétrico de las articulaciones sacroilíacas, lo más sencillo es intentar que se muevan con la misma amplitud. Sabiendo que en la mayor parte de los casos, además, el suelo pélvico estará muy, muy tenso y los adductores de la cadera otro tanto, ya tenemos tres frentes en los que actuar para aliviar el dolor y volver a “funcionar” -relativamente-. Ten en cuenta que cuanto más tarde aparezca el dolor, más complicado será de aliviar por el peso de la barriga y porque la pelvis ya se acomodó como no debía para aguantar ese peso. Eso no significa que no sea tratable, sólo que tus esfuerzos pueden no dar resultados mágicos. La buena noticia es que la pubalgia suele desaparecer con el parto. Raramente se cronifica, a no ser que algún médico bienintencionado te haya dado muletas o silla de ruedas, en cuyo caso la recuperación puede ir para largo. Huye de profesionales que te sugieran algo así… Aunque la idea de caminar con muletas parezca atractiva cuando estás tan mal, las consecuencias pueden ser inesperadas.

physioPara aliviar el dolor puedes hacer dos cosas: la más fácil es ir a un profesional que te trate. No esperes milagros… Lo más seguro es que si escoges sólo esta opción tengas que volver unas cuántas veces. La segunda es hacer una serie de ejercicios en casa que te ayudarán enormemente. Estos los dejaremos para la tercera parte del post. Y lo ideal, por supuesto, sería que combinaras las dos cosas.

Si decides que el dolor es demasiado intenso como para hacer ninguna clase de movimiento, lo mejor es que busques un osteópata o fisioterapeuta en tu zona familiarizado con la pubalgia. Generalmente l@s fisioterapeutas de suelo pélvico saben tratar la dolencia (también los osteópatas). Pronto encontrarás en el blog una lista de profesionales a los que acudir si lo necesitas. Los tratamientos más habituales hoy por hoy para la pubalgia son:

  • Manipulación pélvica (sobre todo de las articulaciones sacroilíacas) y maniobras como la que sigue:

La idea es “alinear” la pelvis, aunque en realidad lo que estamos haciendo es enviando una señal a ciertos músculos para que se relajen o se despierten… Son ellos los que tienen que alinearla.

  • Punción seca (otro día hablaremos más sobre esto) aplicada a los adductores, rotadores externos de la cadera y a veces sobre el mismo pubis.
  • Movilización activa y pasiva: cuando algo nos duele tendemos a dejar de moverlo. Esa inmovilidad, aunque a veces es necesaria (no vas a salir a correr con un pie fracturado!), suele más bien perjudicarnos si se mantiene en el tiempo más de lo debido. Cuanto menos nos movemos, más fuerza perdemos, menos circulación llega a los músculos y por lo tanto menos oxígeno los alimenta. El resultado a medio y largo plazo es más dolor y menos movilidad. El fisio o el osteópata te ayudarán a moverte de nuevo, con cautela, dándote estrategias para que puedas hacerlo sin dolor.
  • Ejercicios para hacer en casa

Darse la vuelta en la cama sin dolor

Girarse en la cama cuando uno tiene dolor pélvico durante el embarazo puede ser una tortura. El consejo habitual es el de mantener las piernas juntas, consejo inútil donde los haya que sólo sirve para aumentar aún más la tensión en los adductores de la cadera y el suelo pélvico. Los glúteos, los músculos del trasero, suelen estar mucho menos activos en mujeres con dolor pélvico. No sabemos si como resultado del dolor o precisamente como causa. Lo cierto es que son músculos fundamentales para mantener la estabilidad de la pelvis y, muy a menudo, no quieren trabajar cuando más los necesitamos. Lo importante es saber que si los activamos a conciencia el dolor disminuirá. Pero no basta con activarlos, hay que tener en cuenta un par de cosas más: en el video podéis ver una demostración del “giro Röst”, o el giro que enseña Cecile Röst -una fisioterapueta holandesa que desarrolló un método integral para tratar el dolor pélvico-. Para todas las que teméis el momento de daros la vuelta en la cama, aquí tenéis la solución.

PS: cuando rodamos el vídeo estaba de 8 meses, y dolorida!

Disfunción de la sínfisis púbica, osteitis pubis, dolor púbico… Qué es y cómo puedo controlarlo. Parte I

Se estima que entre un 20 y un 25% de mujeres sufren dolor pélvico durante el embarazo. Buena parte de ellas sufren un tipo de dolor, que aunque se clasifica como dolor pélvico -y lo es- tiene unas características peculiares. El dolor en la sínfisis púbica, la articulación que se sitúa justo tras el pubis, puede ser el tipo más debilitante de dolor pélvico durante el embarazo. Suele presentarse cuando la tripa comienza a tener un tamaño considerable. Las mujeres que lo sufren (casi) siempre han pasado por un periodo previo de dolor pélvico posterior, el que se concentra al final de la espalda, alrededor del hueso sacro. Todo movimiento que se realice con una sola pierna puede desencadenar el dolor: desde caminar hasta subir escaleras o entrar en la bañera. El dolor se suele describir como si dos cuerdas muy tensas y poco elásticas ataran el pubis al suelo, a izquierda y derecha de la sínfisis, y cualquier movimiento se sintiera como un estiramiento insoportable. Otras veces la sensación de estiramiento no existe, y se presenta sólo como un dolor agudo y concentrado en el pubis que se dispara con el movimiento.

¿Por qué ocurre?

Se creyó durante mucho tiempo que la DSP era un resultado del efecto de la hormona relaxina sobre las articulaciones y ligamentos pélvicos. Hoy sabemos que no. Las mujeres con DSP no tienen más laxitud pélvica que las demás, tampoco tienen un grado de separación de la sínfisis mayor que las que no sufren DSP. Pero todas y cada una de las mujeres con DSP tienen dos características que sí las diferencian de las demás: 1) sus músculos adductores están muy, muy tensos, y como resultado de esa tensión están muy, muy, muy débiles y 2) el grado de movimiento pélvico es muy diferente de una pierna a la otra. Las dos requieren una explicación un poco extensa…:

1) Adductores y rectos dejan de trabajar juntos:

La natación y la equitación son factores de riesgo para el dolor pélvico. ¿Por qué? Hay varias teorías al respecto, pero la que encaja más con lo que vemos en clínica es la hipótesis que recién comentamos, la de los adductores de la cadera. Las nadadoras y las chicas que solían -y suelen- montar a caballo tienden a sobreutilizar los músculos adductores de la cadera en combinación con los músculos abdominales más superficiales para mantenerse erectas y caminar. Los adductores son los músculos que llevan la pierna hacia el centro del cuerpo: si juntas las piernas y las aprietas con fuerza estarás empleando los adductores. Los músculos abdominales más superficiales son los rectos: los músculos que le dan apariencia de tableta de chocolate al abdomen de los deportistas. Tanto los rectos abdominales como los adductores se originan en la sínfisis púbica.

adductortendinopathyAhora imagina qué sucede con los rectos abdominales cuando la tripa comienza a crecer durante el embarazo. El estiramiento los debilita. Para realizar el esfuerzo que los abdominales ya no pueden hacer con eficacia, otros músculos tienen que entrar a trabajar. En las mujeres con DSP con ese patrón muscular inadecuado, los adductores intentan compensar esa debilidad con tanta fuerza que prácticamente entran en espasmo.

2) Amenaza de movimiento en la sínfisis púbica:

La sínfisis púbica es una articulación que casi no tiene movimiento. Apenas se mueve un grado y unos 2mm. Su trabajo principal es el de transferir el peso de un lado a otro de la pelvis cuando caminamos. Le toca “absorber el shock” del movimiento. Para hacer su trabajo correctamente necesita dos cosas: primero, unos ligamentos y músculos fuertes que la apoyen y segundo, articulaciones sacroilíacas que funcionen bien, es decir, que no se muevan ni mucho ni poco sino lo justo.

la-pelvis-5-728El embarazo siempre es un reto para la sínfisis y le dificulta el trabajo. Es un reto porque los ligamentos y algunos de los músculos que la refuerzan (como los rectos) se debilitan. Sin contar con el hecho de que la propia sínfisis se separa unos milímetros para dar espacio al bebé durante el parto. Hasta aquí todo es normal y todas y cada una de las embarazadas pasan por el mismo proceso. La DSP comienza cuando además de todo lo dicho, las articulaciones sacroilíacas no se están moviendo como deben…

El dolor pélvico posterior, el que se siente alrededor del sacro, se produce en parte por un movimiento asimétrico: la articulación sacroilíaca izquierda se mueve más que la derecha, o viceversa. Los movimientos de rotación pélvica que se producen al mover una sola pierna -como cuando caminamos- requieren ese pequeño movimiento de la articulación del sacro. Si ese movimiento no se produce, la sínfisis recibe una sobrecarga rotacional tan grande que -exagerando- es como si se escurriera como un trapo de cocina.

Suma el trapo escurrido y los adductores hipertónicos y tendrás disfunción de la sínfisis púbica, sinfisiólisis, osteitis pubis dolor púbico y todos los otros nombres que se le dan al mismo problema.

De qué hablamos cuando hablamos de dolor pélvico en el embarazo

El dolor pélvico en el embarazo es una dolencia más común de lo que creerías durante la gestación y puede ser muy debilitante. Se estima que más de una de cada cinco mujeres embarazadas lo padecen, y se prevé que el número aumente en los próximos años. El dolor pélvico relacionado con el embarazo NO ES normal. No es algo que debas soportar como un precio a pagar por convertirte en madre, y es tratable. Con el tratamiento adecuado los síntomas pueden reducirse enormemente e incluso desaparecer en algunas mujeres.

¿A qué nos referimos con dolor pélvico?

pelvis1313710581229El dolor pélvico durante el embarazo (DPE) se refiere al dolor o molestia en una o más de las articulaciones de la cintura pélvica: puede ser la sínfisis púbica (la articulación en la parte frontal de la pelvis, el “hueso púbico”, las caderas, el cóxis o las articulaciones sacroilíacas, justo al final de la columna vertebral. Por lo general, el DPE se siente en más de una articulación -aunque no siempre al mismo tiempo- y puede ser tan intenso como para impedir el movimiento regular. Subir escaleras, darse la vuelta en la cama, tomar un baño o simplemente caminar pueden convertirse en una tortura para aquellas mujeres que sufren de DPE severo; de todas formas, el grado de invalidez (e incomodidad) varía mucho de mujer a mujer.

EL DPE es compatible con un parto normal -vaginal-; sin embargo, si se deja sin tratar, el DPE puede persistir después del nacimiento y/o volver con más intensidad en los siguientes embarazos.

¿Por qué tengo DPE?

Siempre hay una combinación de causas detrás del DPE. Aunque puede ser el resultado de una caída o accidente, la causa más común del DPE es el movimiento asimétrico de las articulaciones de la cintura pélvica debido a un desequilibrio en la función muscular de la zona, lo que sucede como resultado, al fin y al cabo, de una mecánica corporal incorrecta. Los músculos que estabilizan las articulaciones de la cintura pélvica pueden llegar a contraerse de tal manera que impiden el movimiento de una determinada articulación cuando el cuerpo percibe ese movimiento como peligroso para la integridad de la pelvis -peligroso en el sentido de que podría dañar la articulación y comprometer la estabilidad de la zona-. La hormona relaxina, que el cuerpo segrega durante el embarazo, debilita los ligamentos de la cintura pélvica para permitir una apertura mayor de la pelvis y dar paso al bebé, pero no es la responsable del DPE.

Es importante señalar que el DPE puede ser tan extremo en la sínfisis púbica (el “hueso púbico”) que muchas mujeres sospechan que la articulación se ha separado (diastasis de la sínfisis púbica o DSP). Sin embargo, la DSP es de hecho una patología muy poco común y más relacionada con un parto difícil (y muy intervenido) que con el DPE.

¿Cómo puedo tratar el DPE?

El consejo número uno que debes tener siempre en mente es que, si tienes DPE, descansa cuando lo necesites, pero no pares de moverte. Ve tan lejos como el dolor te lo permita, pero ve. La inactividad sólo empeorará el dolor. Mantener las piernas juntas, como se suele recomendar, no solucionará nada -y moverlas no agravará el problema de fondo, si acaso quizá aumente momentáneamente el dolor-. Las recomendaciones para mujeres que sufren de DPE son sólo estrategias para lidiar con el dolor mientras realizas actividades del día a día -cómo qué pierna usar para comenzar a subir las escaleras-. Algunas de esas estrategias se centran en evitar actividades que aumenten el dolor -como ejercicios o posiciones asimétricas-. Pero debes saber que el dolor no se irá a menos que practiques ciertos ejercicios, estiramientos y correcciones posturales (hablaremos de esto más adelante). Si no te sientes capaz de seguir el programa que te propondré, siempre puedes buscar un fisio que pueda evaluar el grado de movimiento y estabilidad de tus articulaciones y desarrollar un plan que incluya terapia manual. En el futuro podrás encontrar en el blog una base de datos de fisioterapeutas en España y Latinoamérica que estén familiarizados con el DPE y puedan ayudarte.

10 trucos para evitar el dolor pélvico en el parto (¡y después!)

En un post anterior hablamos sobre por qué un parto vaginal podía o no ser un riesgo para mujeres con dolor pélvico. La conclusión fue que las consecuencias (en forma de más dolor e invalidez) se ven mayoritariamente en mujeres que han sufrido ciertas intervenciones durante el parto o a las que no se permitió dar a luz de la forma más conveniente para ellas. Aquí tienes una serie de trucos (incluidas posturas) que te ayudarán a evitar el dolor pélvico durante el parto y a minimizar las posibilidades de seguir sufriéndolo después:

  1. Dar a luz a cuatro patas: a pesar de que no sea la postura más común para dar a luz en 1.-NaturalSpine_All4s-1024x853un hospital, sí es la posición que las mujeres eligen en su mayoría cuando se les permite adoptar la posición que prefieran para parir. Es la postura menos asociada al dolor pélvico y en la que la posición de la pelvis alcanza mayor simetría a la hora de dar a luz. Tiene además la ventaja de que agranda el canal del parto, acelerando la salida del bebé y la relajación del suelo pélvico. Si mantener la postura te cansa, puedes alternarla con la siguiente:
  2. En cuclillas, agarrada a una barra o sábana colgante y dejándote caer. Es una posturaRebozoDoor_zpse2b3ebe7 muy relajante que además, como la anterior, agranda el canal del parto y permite al suelo pélvico “abrirse” lentamente. Puedes intentarlo también de pie o de rodillas -dos posturas convenientes para el dolor pélvico-, pero quizá te resulte agotador.
  3. Si por circunstancias del parto debes adoptar una posición más pasiva, acuéstate de lado. De esta forma el cóxis y el hueso sacro tendrán movilidad y la presión sobre la sínfisis púbica será menor -en caso de que sufras especialmente de dolor púbico-.
  4. Dobla las rodillas y lleva las piernas hacia los hombros -hasta donde tu cuerpo quiera-. Si no te permiten parir en posiciones back-extensor-stretchmás favorables que tumbada boca arriba, prueba a agarrarte las rodillas y llevarlas en dirección a los hombros. Muchas mujeres con dolor pélvico severo reportan sentir mucho menos dolor con este simple cambio de posición de las piernas.
  5. Durante la fase de contracciones, procura no quedarte en la cama. Muévete con cuidado, pero muévete. Si has estado acostada durante poco más de unos minutos es probable que los primeros pasos sean dolorosos. Si ese es el caso puedes…
  6. “Pelvic twist”: antes de dar los primeros pasos, ponte de pie, separa un poco las piernas, dobla muy ligeramente las rodillas y mueve la pelvis de un lado al otro como si quisieras hacer un número 8 imaginario. Cuando te sientas con confianza, da el primer paso.
  7. Estira los músculos isquitobiales. Sí, ¡durante el parto! No sólo te ayudará con el dolor pélvico, también disminuirá el dolor de las contracciones. Te recomiendo en particular este estiramiento de isquiotibiales para la fase de contracciones:

    Si tienes una banda elástica te resultará más fácil -y efectivo-
    Si tienes una banda elástica te resultará más fácil -y efectivo-
  8. Asegúrate de que no apoyar las piernas sobre dos personas u objetos diferentes durante el parto si estás en posición de litotomía. La diferencia de presión y resistencia entre una pierna y la otra puede lesionarte.
  9. Escucha a tu cuerpo: muchas mujeres sienten alivio al dar a luz sentadas y apoyando los brazos e inclinando el cuerpo sobre el respaldo de una silla. Otras sienten que arquear la espalda y apoyarla sobre una pelota les proporciona más alivio. Haz la prueba, ¡tendrás tiempo!
  10. Elige una clínica u hospital donde el parto sea respetado y en el que se eviten intervenciones innecesarias.

Dolor pélvico y parto: ¿Estoy en riesgo?

La postura a evitar durante el parto
La postura a evitar durante el parto

La respuesta es sencilla y categórica: no. Sufrir dolor pélvico durante el embarazo es perfectamente compatible con un parto vaginal, y si por cualquier circunstancia tienes que pasar por una cesárea eso tampoco debería traerte consecuencias. Las cesáreas no suelen “dar miedo” a las mamás con dolor pélvico, de hecho muchos médicos y profesionales de la salud desinformados suelen recomendarlas para mujeres con dolor pélvico (especialmente si es extremo), pero esa recomendación no se basa en ninguna evidencia científica ni es compatible con lo que hoy sabemos sobre el dolor pélvico en el embarazo (hablaremos más sobre esto en las próximas semanas).

Las consecuencias negativas de un parto vaginal sobre el dolor pélvico pre y post parto no tienen relación con el alumbramiento en sí, sino con intervenciones -muchas veces innecesarias- para acelerar la salida del bebé: el uso de fórceps o vacío y ciertas maniobras pueden terminar en lesiones para la madre e incluso en una excesiva separación de la sínfisis púbica (el “hueso púbico”). De igual forma, dar a luz boca arriba en posición de litotomía (incluso semi sentada), aunque facilita la labor del profesional sanitario, no facilita en nada el parto y puede aumentar el dolor pélvico durante y después del alumbramiento.

El uso de la anestesia epidural se asocia a un dolor post parto más severo. Es difícil concluir por qué, pero me atrevería a decir que la pérdida de conciencia corporal que ocurre cuando dormimos la parte del cuerpo que más despierta debería estar durante el parto, hace que adoptemos posiciones o estrategias que no benefician en nada a nuestros músculos ni a la posición de nuestra pelvis.

¿Conclusión? No temas al parto. Lo más importante si tienes dolor pélvico, por muy severo que sea, es que encuentres un profesional sanitario que te permita tener un parto respetado, en el que las intervenciones que se practiquen sean sólo las estrictamente necesarias. Un parto en el que te permitan pasar la fase de contracciones y expulsivo en la postura en la que más cómoda estés. La elección de la anestesia epidural es, por supuesto, tuya, pero sé consciente de que puede tener algunas consecuencias. En resumen:

  • Ten cuidado con la posición que adoptas durante el parto (pronto podrás leer un artículo sobre las mejores posiciones para dar a luz con dolor pélvico)
  • Asegúrate de que el profesional que te atiende conoce tu problema de dolor pélvico y sabe que ciertos movimientos y posiciones pueden exacerbarlo
  • Elige una clínica/hospital en donde sepas que puedes tener un parto respetado, donde las intervenciones sean mínimas y sólo en caso de verdadera necesidad